El Camp Nou, escenario del primer clásico del futbol espanol, nunca hasta ahora habia tenido a gran parte de sus protagonistas, a unos campeones del mundo, como lo fue Espana en el pasado campeonato en Sudáfrica.
Trece de los veintitrés integrantes del combinado de Vicente del Bosque que ganó en Johanessburgo la Copa del Mundo en el pasado mes de julio, coinciden en el partido de la decimotercera jornada de Liga.
Un aliciente añadido a un choque de gigantes. Un partido que 'paraliza' la rutina. Seguido en gran parte del mundo futbolístico, a nivel internacional, y en el que se apilan, además, los grandes reclamos de este deporte.
A la tradicional condición de competición grande y a la usual repercusión generan las estrellas que forman parte del fútbol español, se une en esta ocasión el carácter mundialista.
La escarapela de campeón estará fija en el Camp Nou. Más allá del duelo esperado entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo, que atravesaron sin ruido por Sudáfrica 2010.
El semblante del Mundial, donde sobresalieron los integrantes de la 'Roja', pertenece al fútbol español. Y más de la mitad de aquellos 'héroes' se reparte entre el Barcelona y el Real Madrid.
Es el conjunto azulgrana, no obstante, el que más componentes de aquella selección aporta. Víctor Valdés, Andrés Iniesta, Gerard Piqué, Pedro Rodríguez, Carles Puyol, Sergio Busquets, Xavi Hernández y David Villa, entonces integrante oficial del Valencia pero con el traspaso cerrado al Barcelona.
La base de la Roja es también la del equipo de Pep Guardiola. Los ocho disponen de la vitola de titulares en el conjunto barcelonés, cuyo fútbol han impuesto en la selección.
Menos protagonismo tienen en el Real Madrid, que aportó en Sudáfrica a cinco de sus futbolistas. Iker Casillas, Xabi Alonso y Sergio Ramos, fijos para Jose Mourinho, además de Álvaro Arbeloa y Raúl Albiol, menos habituales para el preparador luso.
Messi y Cristiano Ronaldo alimentan, por sí solos, también el clásico. Su estelar naturaleza es atractivo suficiente. A pesar del batacazo que ambos padecieron con sus respectivas selecciones, que no terminan de explotar.
Messi se estancó en cuartos con Argentina, donde compartió aspiraciones con el centrocampista Javier Mascherano, compañero también en el Barcelona, y con Ángel Di María y Gonzalo Higuaín, a los que tendrá enfrente en el recinto azulgrana.
Cristiano Ronaldo no llegó tan lejos con Portugal. El hecho de ser uno de los mejores jugadores del mundo y un futbolista determinante, no ha sido suficiente para el combinado luso, plagado de talento, pero sin rentabilizar aún.
Ronaldo fue la imagen de la impotencia en Sudáfrica. Eliminado en octavos por España. Contra la que se estrelló. Ricardo Carvalho y Pepe, todos madridistas, padecieron aquella noche aciaga para el fútbol portugués.
El Barcelona se asocia al espectáculo. Fútbol total. Xavi asociado con la magia de Andrés Iniesta marcan un estilo de juego, al que Pep ha sabido acoplar el individualismo de Leo Messi. Con las espaldas bien cubiertas por Sergio Busquets, y un buen cambio en la delantera, David Villa por Zlatan Ibrahimovic. Con menos gol del esperado del 'Guaje', que se ha ido acoplando a la alta velocidad del juego azulgrana mientras ha creado una sociedad de éxito con Messi. Un 4-3-3 con presión asfixiante, paredes interminables y toque instalados siempre en terreno del rival.
El Real Madrid de Mou se desarrolla desde un 4-2-3-1 con un doble pivote que sostiene al equipo gracias al trabajo sucio de Sami Khedira junto a la figura de Alonso. Recupera los extremos, tan acordes al estilo de juego que siempre enamoró al Bernabéu, con Di María y Cristiano partiendo a pierna cambiada en sus bandas para explotar sus disparos a puerta al salir del regate. Con un media punta como Özil que a base de pinceladas de calidad ha conquistado con rapidez a todos. Y el insaciable Higuaín en punta que prolonga su romance con el gol para frenar el crecimiento de Karim Benzema.
En la pizarra del partido queda por resolver una duda que rebajaría el espectáculo. Si Guardiola y Mourinho apostarán por el músculo en la batalla del centro del campo con la entrada de Keita y 'Lass' Diarra, en detrimento de Pedro y Özil. En parte traicionarían su filosofía de apuesta por el espectáculo. Llega un nuevo capítulo del clásico. El virtuosismo contra la eficacia. Una batalla que marcará hasta el duelo de vuelta.

El Barcelona es un equipo ya hecho con una filosofía de juego que viene desde hace ya mucho tiempo, el Madrid es un equipo que todavía busca su identidad futbolística, como dijo tu buen amigo Salgado, el Madrid lo que quiere en estos momentos es terminar con la hegemonía del Barca..........Visca Barca.........T´estimo Barca....saludos
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